|
La trucha común presenta una librea variable,
predominando el dorso pardo verdoso y el vientre de tonalidad blanquecina; los flancos presentan
reflejos plateados y
están salpicados de ocelos negros y rojos, en tamaño y frecuencia variable, que se extienden por
las aletas dorsales. Dispone de aletas redondeadas, a excepción de la adiposa, situada entre la
caudal y la dorsal, característica de los salmónidos. La aleta caudal es larga, carnosa y con
imbricaciones de radios. Las aletas ventrales y anal, muy potentes, le permiten girar rápidamente
y las pectorales, muy sólidas, le permiten realizar movimientos rápidos.
La freza tiene lugar en la segunda mitad del otoño,
eclosionando los huevos (entre 1.000 y 2.000 por cada kilo de peso), que miden de 3 a 5 mm.,
durante el invierno. El periodo de incubación oscila entre 45 días y 2 meses, tras el cual
aparecen los alevines que permanecen en los riachuelos donde han nacido para mas tarde
trasladarse a aguas más profundas. La temperatura óptima para su crecimiento es entre 13 y 14º C.
y la madurez sexual la adquieren al tercer año de su vida.
Se alimentan de casi cualquier clase de materia animal fresca,
como peces pequeños, crustáceos y larvas de insectos.
Es una especie que requiere aguas claras, frías y bien oxigenadas,
con fondos pedregosos, situándose en las corrientes de las entradas y salidas de las pozas,
devorando todo lo que pasa cerca de ellas, pues rara vez se desplaza de su zona de caza.
Su pesca
Entre las técnicas de pesca más habituales se encuentran, la
pesca a fondo corrido con cebo natural, generalmente con lombriz de tierra
(la pesca con cebo natural se está limitando en la
mayoría de las comunidades autónomas), con cucharilla, con mosca ahogada
y con mosca seca (cola de rata). En la especialidad de cola de rata, se combinan
la pesca a mosca seca y la pesca con ninfas y streamers, siendo técnicas que
requieren mucha práctica y conocimiento del río.
Centrándonos en la pesca a mosca seca,
diremos que la mejor época es a partir de mayo hasta finales de julio. Es una técnica difícil,
pero que proporciona grandes satisfacciones al pescador que la practica.
A la subida de la temperatura ambiental,
que facilita la eclosión de multitud de moscas, se da la circunstancia de que, al haber
terminado el periodo de freza, la trucha se encuentra débil por su escasa alimentación durante el invierno, lo
que motiva en el pez una gran actividad y que se alimente de insectos en sus diferentes fases
de desarrollo, lo que hace siguiendo ritmos horarios, con fases de gran actividad y fases de
relativo descanso.
No se puede determinar con exactitud las horas
de máxima actividad de la trucha, aunque por experiencias propias podemos asegurar que las
mejores son el amanecer y sobre todo en la puesta de sol.
Debemos observar los insectos que se
encuentren en el entorno del río. De ello depende nuestro éxito o nuestro fracaso.
Una mala elección de la mosca, puede provocar nuestra desesperación al ver como pasa
cerca del apostadero de la trucha sin que ésta le preste ninguna atención. Para que
esto no ocurra, debemos siempre llevar en nuestra caja alguna de las moscas como las
que aquí presentamos.
Moscas pertenecientes a los catálogos de
|